Estamos en la era del negocio cognitivo, y la industria IT se está reordenando a través del Internet de las Cosas, la Inteligencia Artificial o el Big Data. Y en un futuro ya inmediato, será simplemente inaceptable que una aplicación, un producto, un coche, o incluso una sala de reuniones no tenga sistemas cognitivos que le permita comprender, razonar o aprender.

De hecho, si interpretamos como las nuevas tecnologías están transformando la economía, podemos afirmar que el recurso más preciado no es el petróleo, sino que son los datos. Pero, ¿estamos sacando el valor que realmente estos tienen? Un impulso dentro de nuestra estrategia IT es la necesidad de crear una ventaja competitiva con el valor que éstos generan, y por ello crear y almacenar datos simplemente no es suficiente. La innovación tecnológica nos va a permitir obtener información relevante para la toma de decisiones, crear mejores experiencias de consumidor, estar por delante de la competencia e implementar la mejor protección contra fraudes y seguridad.

Según IDC la cantidad de información creada y almacenada por empresas de todo el mundo se está duplicando cada dos años más o menos, mientras que los presupuestos para almacenamiento tan sólo lo hacen en un 1,5% anual. Como vemos, el verdadero reto ya no es generar esa información, si no disponer de una infraestructura que permita gestionar esos crecimientos de datos, sacarles el máximo rendimiento y al mismo tiempo reducir costes de almacenamiento. La solución a está problemática la encontramos en el almacenamiento definido por software.

Podemos definir almacenamiento definido por software como la virtualización de los sistemas de almacenamiento través de herramientas de software que son independientes del hardware y que nos van a permitir optimizar y sacar el máximo provecho de nuestra infraestructura.

La virtualización permite deduplicar, comprimir, copiar, replicar, mover, migrar (a la nube híbrida o a otros sistemas de almacenamiento) o hacer tiering; y nos va a permitir obtener una serie de beneficios entre los que se encuentran los siguientes:

  • Más espacio en nuestras cabinas de almacenamiento logrando escalabilidad.
  • Mayor efectividad. Lo que se llama el tiering, que son un conjunto de técnicas de almacenamiento para sacar el máximo rendimiento optimizando la inversión. De esta forma, un set de datos a los que accedemos de forma más frecuente nos puede interesar almacenarlo en un sistema flash que optimice el rendimiento, mientras que datos que no accedemos de forma tan activa nos puede interesar almacenarlos en discos duros o en cinta y que son opciones más baratas. Por lo que también reducimos el coste del almacenamiento.
  • Flexibilidad: Permitiendo desplegar servicios tanto en la nube como en hardware propietario.
  • Mejor protección de los datos: Desde fugas de información que cuestan miles de dólares, encriptación y sistemas de copia de seguridad y de recuperación ante desastres.
  • Mayor control: aplicando reglas y políticas por los diferentes recursos de forma automática, eliminando las ineficiencias causadas por los silos o unidades de almacenamiento que no comunican bien.
  • Máximo provecho de los datos: Combinar estos drivers como son reducción en coste, más eficiencia, agilidad en la movilidad, protección y adaptabilidad de formatos para que supongan una ventaja competitiva.

La transformación digital es un tsunami que afecta a todas y cada una de las empresas y nos obliga a pensar y a actuar de forma diferente a la tradicional. En la nueva economía digital, el mundo está gobernado por los datos, y para sacarles el máximo provecho vamos a necesitar infraestructuras cada vez más virtualizadas y donde un entorno cada vez más multicloud forme parte de las mismas.

En sucesivos artículos iremos ampliando estas funciones para desarrollar cada una en profundidad.

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