Por qué son importantes las auditorías “no anunciadas” en la industria alimentaria

En enero de 2008 la norma BRC Food en su quinta versión (actualmente estamos en la séptima) lanzó la opción voluntaria de certificación a través de auditorías “no anunciadas”. Cuando este tipo de auditoría se incorporó a la norma IFS Food (en su versión corregida de la sexta edición que entró en vigor el pasado 1 de octubre de 2016), las dos normas más importantes del mundo en materia de Seguridad Alimentaria se alinearon respondiendo así a esta nueva necesidad del mercado.

Cada vez más frecuentemente, las grandes cadenas de distribución de alimentos y las marcas más importantes invitan a sus proveedores a que se acojan a los programas voluntarios de auditorías no anunciadas como garantía del cumplimiento continuado en materia de seguridad alimentaria, legalidad y requisitos de cliente.

Evidentemente, este cambio supone una diferenciación cualitativa y una gran ventaja competitiva respecto a aquellas organizaciones sometidas a los programas tradicionales de auditorías a través de fechas previamente concertadas.

El posicionamiento como proveedor para las grandes cadenas de distribución (Carrefour, Alcampo, Lidl, Tesco, Mercadona, etc), el comercio intracomunitario o la exportación a terceros países fuera de la Unión Europea, suponen argumentos de peso para acogerse a estos programas, pues otorgan y confieren una mayor confianza y una absoluta transparencia en todos sus procesos de fabricación de alimentos.

Las auditorías no anunciadas se llevan a cabo sin previo aviso y sin tiempo de preparación por parte de la empresa, si bien es cierto que ambas normas permiten bloquear determinadas fechas, este tipo de auditoría sigue los mismos pasos que en las auditorías tradicionales.

Estos pasos son:

  1. Reunión inicial para confirmar el alcance y los criterios de la auditoría
  2. En los treinta minutos siguientes, se inicia la inspección en las áreas de producción, se realiza la revisión de los procesos documentados, el sistema de gestión de la calidad, el Análisis de Peligros y Puntos de Control crítico (APPCC), la documentación relacionada con la trazabilidad, gestión de alertas alimentarias, etc.
  3. Finalmente, se celebra la reunión de clausura en la que el auditor informará de las no conformidades detectadas.

En España hay más de 3.000 empresas que tienen certificado su Sistema de Gestión de la Calidad y la Seguridad Alimentaria, pero sólo un pequeño porcentaje, en torno al 5%, se acogen a este tipo de programas de auditorías “no anunciadas”

La tendencia y la previsión, a medio plazo, es que las grandes cadenas de distribución y las marcas más importantes incorporen este requisito en sus procedimientos de evaluación y seguimiento de proveedores, tanto de materias primas como de materiales de envasado.

Sin embargo, os lanzo un par de cuestiones para que reflexioneís:

  • ¿Creéis que un sector tan importante y estratégico como es la industria alimentaria, con gran impacto sobre la salud pública, debería generalizar y establecer como única opción la celebración de auditorías no anunciadas?
  • En caso afirmativo, ¿está la industria alimentaria española preparada para acogerse a los programas de auditorías no anunciadas?

Si queréis ampliar más información sobre temas de seguridad alimentaria, podéis descargaros las grabaciones de los siguientes webinars:

La norma mundial de seguridad alimentaria BRC Packaging and Packaging materials V5
Nuevos requisitos para la exportación de productos de origen animal

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