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¿Por qué Design Thinking?

La definición más sencilla de Design Thinking es “una forma de resolver problemas a través de la creatividad». Para ello, todo proceso de diseño se desarrolla en cinco etapas: empatía, definición, ideación, prototipado y testeo.

  • Para pensar como un diseñador y seguir este proceso es preciso abrir la mente y no tener miedo a fallar. Son válidas las ideas descabelladas, no aterrizadas y poco realistas.
  • Para pensar como un diseñador hay que estar dispuesto a probar, equivocarse rápido y mucho.
  • Y, sobre todo, para pensar como un diseñador se debe tener una mente crítica, dispuesta a empatizar y con las personas en el centro de todo el proceso.

Design Thinking se traduce simple y llanamente como pensamiento de diseño. A estas alturas, tras 15 años de explotación y difusión, estoy segura de que habéis oído hablar de ello y tenéis algún concepto básico sobre esta metodología. La pregunta es: ¿por qué? ¿por qué se habla de ello? ¿por qué es útil? ¿por qué “está de moda”? ¿por qué debo yo aplicarlo? 

Pensar como un diseñador

Los diseñadores piensan de forma diferente: desarrollan productos y servicios nuevos, crean procesos disruptivos, innovan y son creativos. Y, ¿si todos pensásemos así? Pensar como un diseñador puede transformar la manera en la que las organizaciones generan negocio y buscan soluciones para el mercado.

La adopción del pensamiento de diseño y su ejecución como metodología permite desarrollar un enfoque de sentido común para resolver problemas. Si nos enmarcamos en un entorno de empresa, genera impacto en la propia cultura organizacional: colaboración de equipos, cliente y persona en el centro, proyección hacia el aprendizaje y la exploración, etc.

La potenciación del sentido común de esta manera se traduce en una mayor capacidad creativa de las personas que componen los equipos lo que les otorga mayor efectividad y eficacia en el desarrollo de nuevos proyectos. La metodología del Design Thinking promueve un lenguaje compartido y una serie de herramientas para abordar cuestiones complejas. Como es lógico, no transforma a las personas en diseñadores, pero permite basarse en la mentalidad de un diseñador para desbloquear la creatividad, generar curiosidad y eliminar el miedo a nuevos enfoques.

Qué tiene el Design Thinking para ti

La metodología de diseño permite que personas que no tienen formación o que no están entrenadas para ser diseñadores puedan hacer uso de herramientas creativas con éxito. Así, permite resolver una enorme cantidad de retos con resultados que hasta entonces ni si quiera se planteaban. A día de hoy, el Design Thinking nos ofrece una larga lista de técnicas para guiar la colaboración y el trabajo en equipo: Brainstorming, Brainwritting, Seis sombreros para pensar, Buyer persona, Customer Journey, Value Proposition Canvas… Las aplicaciones son infinitas en función de nuestra situación de partida y la casuística frente a la que nos encontremos.

La puesta en práctica de las diferentes herramientas tiene puntos en común: trabajo en equipo, espacio de innovación y elementos tangibles sobre los que materializar el desarrollo y los resultados de la dinámica. El cómo se realiza una sesión de Design Thinking está estrechamente relacionado con los resultados de la misma. Entran aquí los post-its de colores, grandes aliados en las dinámicas de creatividad.

Aprovecho este punto para apelar a la razón: es un error ver el Design Thinking como “hacer reuniones con post-its”. Nada más lejos de la realidad: las dinámicas de Design Thinking están estructuradas y tienen una metodología sistematizada. Por supuesto, hay herramientas que permiten alcanzar objetivos generales y otros más específicos. Los post-its facilitan mover las ideas y modificar los pensamientos durante la sesión. Son una herramienta más, que aporta dinamismo y permite que las ideas salgan de nuestra cabeza y se verbalicen de forma natural.

post-its

Con el desarrollo que está teniendo el Design Thinking no cabe duda de su utilidad. No obstante, aunque puede tener resultados muy potentes, no es algo que se pueda garantizar. Incrementa su probabilidad porque permite mirar al problema como una oportunidad, entender las necesidades en profundidad y desarrollar una solución robusta a través de todas sus etapas: generar ideas, prototipar, testear conceptos e iterar.  Todo esto se realiza siguiendo la metodología y no en un solo workshop. El Design Thinking es potente pero no puede generar nuevos modelos de negocio y resolver problemas de formas creativas y disruptivas en un muy corto espacio de tiempo.  Hay que entender el Design Thinking como un proceso de entendimiento y desarrollo completo, no solo como una simple técnica creativa.

Más allá de la creatividad

El Design Thinking es un proceso aplicable en cualquier contexto o sector, ya que el fin último de esta metodología es afrontar los retos de forma diferente. Implica pasar del pensamiento convergente (seleccionar aquella solución que parece la mejor entre las existentes) al pensamiento divergente (explorar soluciones que antes no imaginabas).

El Design Thinking se aplica en la ingeniería de producto y en el mundo de la tecnología, pero la innovación tiene cabida en cualquier tipo de proyecto. Eso sí, siempre con el mismo principio: se centra en las personas (usuarios, clientes, receptores del servicio, etc.) y con un objetivo de exploración de ideas nuevas.

Desde EFOR trabajamos en base a la metodología de Design Thinking y con el espíritu de innovación que nos define. Si quieres desarrollar un proyecto con nosotros o utilizar esta metodología en un caso concreto, no dudes en contactarnos.

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