La creciente competitividad entre las empresas está a la orden del día, lo que hace necesario que éstas avancen hacia negocios más eficientes. Dentro del sector de la automoción, una estrategia diferenciadora puede ser la implantación de un sistema de gestión de la calidad basado en la norma IATF 16949, certificación cada vez más exigida en este entorno.

Esta norma se ha ido actualizando a largo de los años desde su primera publicación en 1999, cuando surgió como respuesta a la necesidad de un referente de calidad internacionalmente reconocido en el sector del automóvil y cuyo objetivo es el desarrollo de sistemas de gestión de calidad que proporcionen mejora continua, poniendo énfasis en la prevención de defectos y la reducción de la variación y de los gastos inútiles de la cadena de suministro.

La versión vigente en la actualidad es la publicada en el año 2016 y, dada su base en ISO 9001, su evolución ha sido paralela a la misma, por lo tanto, era una norma esperada tras la publicación de la versión 2015 de la norma 9001. En consecuencia, está alineada con la estructura de alto nivel de las normas de gestión ISO, consiguiendo de esta forma, facilitar su implantación e integración con otros sistemas de gestión.

Algunos de los principales cambios que nos encontramos en la nueva versión de la norma IATF 16949, están relacionados con esta nueva estructura y son comunes con ISO 9001: contexto de la organización, liderazgo y compromiso de la organización y gestión de la información documentada, entre otros.

Pero además de estos puntos en común, la norma IATF 16949 introduce nuevos términos y requisitos a tener en cuenta para poder certificar un sistema de gestión de la calidad de la industria de la automoción, que pueden asemejarse a otros estándares más específicos como son los de aeronáutica o PECAL.

Algunos de los aspectos que amplía respecto a un sistema de gestión de la calidad basado en ISO 9001 son:

  • Necesidad de documentar un manual de calidad con unos contenidos mínimos.
  • Se mantiene el término de acción preventiva, aspecto que desapareció con la publicación del nuevo estándar ISO 9001.
  • Incluye nuevos requisitos relacionados con auditorías, siendo necesarias llevar a cabo auditorías tanto de proceso como de producto.
  • Requisito específico de confidencialidad en relación a los productos contratados por el cliente.
  • A lo largo de la norma se hace referencia a la necesidad de un enfoque multidisciplinar, ya sea para la disposición de flujos de planta, instalaciones y equipos o planificación del diseño y desarrollo, entre otros.
  • Obligación explícita de documentar determinados procesos.
  • Seguimiento a proveedores más exhaustivo, que incluye una serie de indicadores que deben medirse y controlarse, además de la realización de auditorías de segunda parte.
  • Incorpora la necesidad de incluir requisitos para la seguridad del operario en las normas de trabajo.

Como puede verse, es una norma muy exigente pero que, con una correcta implantación y seguimiento por parte de la organización, te llevará a obtener una serie de beneficios, consecuencia de la satisfacción de las partes interesadas, como puede ser aumentar su competitividad, la fidelización de clientes y la reducción de costes.

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