En la actualidad, nos encontramos en un mercado en el que más del 90% de las organizaciones se centra en competir en la experiencia del cliente. Por esta razón, si una compañía quiere aumentar su cuota de mercado y conseguir una ventaja competitiva, no ha de basarse única y exclusivamente en el consumidor, sino que debe tener también en cuenta la experiencia de los empleados como una frontera fundamental para incrementar su competitividad.

Para ello, es imprescindible analizar el término de employee experience, el cual se relaciona con el conjunto de interacciones que un empleado experimenta a lo largo de su conexión con la organización, desde la primera hasta la última toma de contacto entre el trabajador y la empresa.

El viaje del empleado no es lineal, por lo que es especialmente relevante prestar atención a las transiciones entre las etapas que experimenta cada trabajador, así como a los puntos en los que es más probable “perderlo” (Yohn, 2016). Estas fases pueden englobarse en tres grandes bloques, la relación pre-contractual del empleado con el grupo, es decir, el Antes, la relación contractual, el durante (bloque en la que se engloba el onboarding) y la relación post-contractual, el Después.

El objetivo del onboarding es acelerar el proceso de integración de las nuevas incorporaciones en la organización. Para que este proceso se realice con éxito y la adaptación de los trabajadores se efectúe de una manera más rápida, es esencial mostrar al nuevo empleado el rol que cada uno de los integrantes tiene en la organización (especialmente el de aquellos con los que va a tener algún tipo de interrelación).

Difícilmente un empleado va a desempeñar de manera adecuada su trabajo si el primer día que se incorpora a una empresa desconoce los métodos con los que la misma trabaja, sus procesos, su cultura y no sabe el nombre de ninguno de los clientes y proveedores internos. En ciertos puestos, la adaptación del empleado puede llevarse a cabo de manera eficiente en tan solo unos días (por ejemplo, un operario cuyas tareas son rutinarias y están basadas en procesos claros).  Sin embargo, el proceso de acomodación de aquellos trabajadores que ocupan puestos de responsabilidad dentro de la empresa es más largo y tedioso, ya que el desarrollo de este tipo de trabajo requiere un mayor número de interrelaciones con los distintos empleados.

Para conseguir que la adaptación del trabajador sea lo más adecuada posible, es imprescindible cuidar la experiencia del empleado en su primer mes. Ello puede realizarse mediante la puesta en práctica de algunas medidas como las siguientes:

  • Explicarle la metodología del trabajo.
  • Comentarle las expectativas y objetivos de rendimiento que la empresa tiene en él.
  • Mostrarle las herramientas de trabajo y software más utilizados por el equipo.
  • Hacerle llegar al trabajador que existen vacantes, informándole a su vez del puesto de trabajo que va a ocupar y sus responsabilidades.
  • Indicarle a quién debe pedir material si lo necesita.
  • Enseñarle las opciones y planes de formación.
  • Hacer un seguimiento adecuado y contactar de manera frecuente con su jefe de sección.

 

Así que ya sabes, si quieres acelerar el proceso de onboarding en tu empresa, elabora e implanta algunas de las medidas mencionadas y conseguirás que la experiencia de tu plantilla sea idónea.

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