De Santander a Oslo: ciudades inteligentes e Internet de las Cosas

Como ya adelantaba nuestra compañera Natalia Vicente en su artículo De Good City a Smart City: soluciones para dotar de inteligencia a las ciudades, Internet de las Cosas está cambiando las ciudades y nuestra experiencia en su interior.

Aunque en próximos artículos profundizaremos en esta transformación, en este vamos a describir algunas líneas generales de cómo IoT hace realidad las smart cities y sus diferentes ámbitos de aplicación.

Movilidad

Gracias a IoT podemos saber qué medios de transporte son los más utilizados, qué calles transitan con más frecuencia, en qué franjas horarias, etc. Conociendo estos datos, se puede abordar y mitigar uno de los principales problemas de las grandes ciudades, el tráfico, e incluso, en base a estos datos, trazar un plan de actuación para reducir los accidentes.

En el metro de cualquier ciudad, gracias a un mecanismo sencillo como el torno (que en este caso es el objeto conectado), se pueden reunir datos sobre fecha y hora de entrada y salida de los usuarios. Esta información, tratada con técnicas de Big Data, se puede usar para optimizar los horarios de los trenes y mejorar el servicio.
Los carteles informativos, las escaleras mecánicas, los ascensores, el sistema de cámaras, etc. son otros de los objetos conectados que reciben y envían información en tiempo real sobre el funcionamiento de una red de metro.

Los tornos del Metro de Madrid recogen mildes de datos cada día

Los tornos del metro recogen miles de datos cada día que ayudan mejorar el servicio de esta red.

Los taxis y autobuses también utilizan IoT para recopilar información sobre su posición y ocupación, datos que luego se procesan para ofrecer mejores servicios.

En todo este proceso es clave el anonimato de los datos, es decir, el objeto debe darnos información sobre la hora de entrada de un usuario pero nunca sobre su información personal como DNI o edad. La rutas también permanecen anónimas y no podemos saber el punto de partida y bajada de un único abono a lo largo del tiempo.

Eficiencia energética

Para explicar el uso del IoT en esta área y con una visión 360º, vamos a utilizar el ejemplo de Oslo: la ciudad noruega ha instalado un sistema de iluminación inteligente, aplicado en 55.000 farolas que se encienden y apagan y varían la intensidad de la luz en función de diferentes factores como las condiciones climatológicas, la luminosidad lunar y solar o la afluencia de peatones en las calles, todo de forma inteligente y autónoma. Gracias a este sistema, Oslo ha obtenido un ahorro energético de hasta el 62%.
Otro de los objetivos es recortar las emisiones de dióxido de carbono en un 50% para 2020, rediseñando toda la red de transporte y prohibiendo la circulación de coches particulares.

Mucho más cerca, tenemos el ejemplo de Santander (ver artículo La ciudad más inteligente de España tiene 12.000 sensores: así es Santander), la capital cántabra utiliza tecnología IoT desde 2010 y es la muestra de que las ciudades pequeñas disponen de mayor potencial tecnológico y voluntad de mejora.

Cada vehículo invierte, de media, unas 96 horas al año aparcando, lo que supone más de 200 millones de horas de vehículos circulando con objetivo de pararse. La solución de Santander consistió en sensores ferromagnéticos que se instalan bajo el asfalto para indicar al usuario por medio de señales visuales donde hay un sitio libre para detener su vehículo.

Servicios al ciudadano

El Internet de las Cosas está basado fundamentalmente en los datos obtenidos gracias al Big Data, esta información nos permite anticiparnos a algunas necesidades de los ciudadanos.

Un ejemplo muy sencillo son las marquesinas que nos indican el tiempo de espera al siguiente autobús, sin embargo, las aplicaciones del IoT en este campo son de una variedad amplísima: pueden ir desde códigos QR instalados en puntos de interés de la ciudad con información turística (como se ha hecho en Santander) hasta aplicaciones para luchar con el fraude fiscal, como es el caso del programa piloto de drones puesto en marcha por Hacienda en 2016 para localizar bienes inmuebles que no hayan tributado correctamente.

Gestión de residuos

Si algo preocupa a los ayuntamientos es la cantidad de residuos y basura que genera su ciudad. Si no a reducirla, el Internet de las Cosas puede ayudarnos mucho en una gestión más eficaz, por ejemplo, de la flota de camiones de retirada de residuos según los datos que devuelven los sensores de llenado de los depósitos.

En ciudades como Shangai esta tecnología ha llegado más allá de la gestión, y los sensores instalados en los contenedores detectan el tipo de residuo depositado informando de si es apto o no.

 

Una vez elegidos los ámbitos de actuación, cada ayuntamiento o administración pública debe elegir la solución IoT que más se adecue a sus necesidades en función del número de habitantes, extensión, características geográficas, situación demográfica, etc. de su ciudad.

Si queréis más información sobre las posibles aplicaciones de IoT en tu empresa, podéis descargaros el video del Webinar Transforma tu negocio a través del Internet de las Cosas.

Fuentes:

El papel del Internet de las Cosas (IoT) en las ciudades inteligentes
Así permite el IoT que las ciudades inteligentes sean posibles
Tendencias del Internet de las Cosas en las Smart Cities
Seis grandes ideas que necesita una ciudad inteligente
La ciudad más inteligente de España tiene 12.000 sensores: así es Santander

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